DESIGUALDAD PARA TODOSUSA,2013
Festival Sundance
Desigualdad para Todos es un 2013 documental película
dirigida por Jacob Kornbluth . La película examina la ampliación de la
desigualdad de ingresos en los Estados Unidos . La película es presentado por
el economista estadounidense, autor y profesor Robert Reich . [ 1 ] La película
se estrenó en el Festival de Cine de Sundance 2013 en la sección Competencia
Documental, [ 2 ] y ganó un Documental EE.UU. Premio Especial del Jurado por
sus logros en el cine. [ 3 ] [ 4 ]
Reich destila la historia a través de la lente de la
ampliación de la desigualdad de ingresos -actualmente en máximos históricos-y
explora los efectos que esta brecha cada vez mayor tiene no sólo en la economía
de los EE.UU. , pero la democracia estadounidense en sí. En el corazón de la
película es una propuesta sencilla: ¿Qué es una buena sociedad y qué papel
juega la disparidad de ingresos en el deterioro de la salud económica de la
nación?
La película fue distribuida por radio-TWC en el otoño de
2013.
CLEVELAND VERSUS WALL STREET
Francia /
Suiza, 2010
Director: Jean-Stéphane Bron
Cliente: Subtitula'm
Pudo verse en: Festival de Cine y Derechos Humanos
deDonosti 2011
Vecinos de Cleveland afectados por desahucios tras haber
firmado hipotecas de alto riesgo llevan años intentando sentar en el banquillo
a bancos de Wall Street como los infames Lehman Brothers. Los poderosos
abogados de éstos consiguen retrasar con recursos la celebración del juicio. Un
equipo de rodaje francosuizo le echa un par y decide grabar un documental sobre
un juicio ficticio con abogados, juez, jurado y testigos reales, pero cuyo
veredicto no tendrá validez legal.
Por la sala de
vistas pasan a testificar víctimas de las hipotecas, macarras metidos a agente
hipotecario e incluso el hombre que creó la herramienta informática que
permitió diseñar y desarrollar las hipotecas de alto riesgo como producto
financiero de pingües beneficios (para los bancos), amén de un ex asesor de
Reagan de ideas económicas ultraliberales que impulsó desde su cargo la
desregulación total de los mercados, con las consecuencias que todos conocemos
y sufrimos.
En resumen, un valioso documento que, traduciéndolo, me
permitió aprender bastante sobre la génesis de este pifostio económico en el
que andamos inmersos y aclarar conceptos que tenía confusos. No desvelaré aquí
el veredicto del jurado, pero sí me gustaría señalar una cosa que me resultó
curiosa: entre sus miembros, todos los blancos decidieron exculpar a los
bancos, solo los pertenecientes a “minorías” concluyeron que los hipotecados,
pese a que quizá pecaran de temerarios al contratar las hipotecas, fueron
“estafados” por quienes se las concedieron a sabiendas de que, muy
probablemente (y de ahí el calificativo “alto riesgo”) no las iban a poder
pagar. Curioso, ¿no?
EL
GRAN SAQUEO
Joaquín Estefanía .EL PAÍS 03/04/2011
En 2005 se estrenó el documental Enron, los tipos que
estafaron a América. Se analizaba el gigantesco fraude que había supuesto
la que hasta un lustro antes fue la mayor suspensión de pagos de la historia de
EE UU, la de la empresa energética Enron, de extraordinarias vinculaciones con
la familia Bush. Esa estafa fue, como supimos más adelante, un ensayo general
con todo de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión.
En Enron, los tipos... estaban casi todos los elementos
de lo que poco después llegó al paroxismo: el engaño continuo, la avaricia
desmedida, la contabilidad creativa como un fraude, las actividades fuera de
balance, los conflictos de intereses de los bancos de negocios y empresas
auditoras que actuaban a la vez como juez y parte, la ineficiencia (en el mejor
de los casos) o la complicidad con la mentira (en el peor) de las agencias de
calificación de riesgos, los bonus desaforados a directivos que en lo único que
pensaban era en la "creación de valor" (subir la cotización en la Bolsa) sin importarles la
calidad de los servicios que debían proporcionar, las continuas pasarelas entre
el poder económico y el poder político, etcétera.
Un sexenio más tarde acaba de estrenarse otro documental
complementario del anterior: Inside job, que desarrolla la Gran Recesión
actual. Esta vez, Inside job -que está todavía en algunos cines, aunque
haya que buscarla con un candil dada la insuficiencia de copias- obtuvo el
Oscar al mejor documental en la última edición. Con el mismo formato cartesiano
de Enron... abunda, con un estilo muy pedagógico, en lo que nos ha
ocurrido desde el verano de 2007. Y lo hace desde el interior del capitalismo,
desde el corazón del sistema. El resultado es pornográfico. Desde los orígenes
de la crisis en la desregulación propiciada por Reagan y Thatcher (que
profundizó el demócrata Clinton) hasta los planes de rectificación de Obama,
protagonizados en muchos casos por los mismos que antes defendieron y
practicaron lo contrario. Hay momentos irrisorios en los que parece que el
único responsable de todo fue Greenspan, el anterior presidente de la Reserva Federal.
Idéntico papel, multiplicado por mil, de los lobbys
desreguladores, bancos de negocios, analistas corruptos, agencias de
calificación, organismos reguladores demediados en sus efectivos y descreídos
de su función, productos derivados opacos e inentendibles, calificados ahora
como "armas de destrucción masiva", etcétera. Si hubiera que destacar
algunas novedades, se podían describir dos: apenas nadie ha pagado por sus
desmanes y abusos con la cárcel y se ha salvado, con el dinero de los
ciudadanos, tanto a los bancos como a los banqueros. Y segundo, el conflicto de
intereses se ha desparramado a la acción de muchos economistas que, figurando
en sus tarjetas como expertos académicos independientes, estaban trabajando al
mismo tiempo -sin desvelarlo- para los depredadores.
Sin ser revolucionaria, ni en el contenido ni en la forma
cinematográfica, Inside job es imprescindible. No permitan que pase
desapercibida.
CRÍTICA:
61ª edición de la Berlinale
Potente retrato de los tiburones financieros
Carlos Boyero. 12/02/2011. El
País.
En un trascendente momento de la
corrosiva película Margin call, el jefe supremo de uno de los más
poderosos bancos de inversiones aterriza con su helicóptero a medianoche en la
sede del negocio. Le han llamado urgentemente porque un tipo al que acaban de
despedir y un empleado muy joven han descubierto con terror que toda la
estructura del negocio está en la ruina, a pesar del aparente esplendor. Se ha
desatado una situación de pánico al constatar el inminente apocalipsis. El
dueño de la empresa, antes de que sus empleados y ejecutivos le expongan el
insalvable problema, les exige: "imagínense que tengo el nivel de
comprensión de un niño, o sea, que eviten tecnicismos y planteamientos
retorcidos y cuéntenme lo que está ocurriendo con lenguaje claro y contenido
entendible, háganlo rápido y háblenme en inglés".
El director J. C. Chandor, autor de esta ópera prima tan
sorprendente y necesaria, adopta la misma actitud que ese empresario al
contarnos a los espectadores esta historia tan turbia y pavorosamente actual.
Nos explica con lucidez y profundidad cómo un supuesto imperio financiero se ha
construido haciendo trampas, la falsedad de las estimaciones sobre las que
reposa la estructura comercial de ese banco, el nulo valor de sus activos en el
sector hipotecario. También las consecuencias desastrosas, la crisis económica
mundial que van a provocar estos respetables piratas del dinero, su mezquina y
maquiavélica facilidad para vender humo a precio de saldo en Wall Street,
salvarse del naufragio que ellos han creado y hacérnoslo pagar al resto de la
humanidad. Pero como recuerda con asumido cinismo el urdidor de la gran
infamia, las crisis son cíclicas y siempre impunes para sus responsables, algo
natural en la historia del capitalismo. Por su parte, los tiburones que las han
creado mantienen o aumentan sus ganancias.
Margin call transmite mucho miedo. Lo logra
con el retrato creíble de esos personajes tan implacables (sus sirvientes se
pueden permitir el lujo de ser humanos), que se bonifican a sí mismos con
sueldos escandalosos mientras que están jugando con la seguridad de los demás,
con la sumisión a directrices ilegales en nombre de sus privilegios de los que
saben que el negocio al que sirven es una opulenta farsa, un castillo de naipes
que se puede derrumbar en cualquier momento, una estafa legalizada.
El director J. C. Chandor solo necesita tres escenarios
que recrean la modernísima cueva de los pulcros dragones, un guión tan poderoso
como bien desarrollado y un grupo de excelentes actores (Spacey, Irons,
Bettany, Tucci) para que su película te aterre al verla y que ese desasosiego
permanezca al recordarla. En una época que recomienda el escapismo ante la que
está cayendo, este director mete el dedo en la llaga con talento y penetración.
Es didáctico en el mejor sentido. Nos desvela muy bien las raíces y los
mecanismos que han generado esa tragedia que deja sin trabajo, en la
incertidumbre de perderlo o de no encontrar el primero a tanta gente madura y
joven en cualquier parte del mundo. El efecto mariposa no es casual, tiene
culpables de carne y hueso. Y por supuesto, el sistema que ha consentido sus
permanentes fechorías.
Cuenta Paula Markovitch, directora
de El premio, que su película es autobiográfica, que ella fue esa niña
argentina de siete años que, en compañía de su desesperada madre, tiene que
refugiarse en una casa abandonada al lado del mar huyendo de la persecución de
los militares, con el referente atroz de una familia masacrada por ellos, con
la duda de si el ausente y añorado padre también fue asesinado. Todo mi respeto
para unas vivencias tan duras, pero la forma de reconstruir esos lacerantes
recuerdos con imágenes y sonidos, me deja sensaciones emparejadas a la frialdad
y el aburrimiento. Es de esas películas, que tanto gustan en los festivales de
cine, en las que si un personaje recorre un kilómetro a lo largo de una playa,
se mantiene el tiempo real, la cámara lo enfoca desde que es una silueta en la
lejanía hasta que llega delante de ella. En ese fatigoso tiempo,
inevitablemente me dedico a pensar en mis cosas en vez de interesarme por lo
que ocurre en la pantalla. Ese ritmo cansino se mantiene hasta el final. Y
reconozco que lo que le ocurre a esa confusa y desamparada niña parece veraz,
que en algún momento te hace sentir su frío interno, su inocencia y su miedo,
pero también reconozco que no paro de mirar el reloj y de removerme en la
butaca, que se me hace eterno su intolerable drama.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Potente/retrato/tiburones/financieros/elpepicul/20110212elpepicul_2/Tes
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Potente/retrato/tiburones/financieros/elpepicul/20110212elpepicul_2/Tes
Título: Margin Call
Título original: Margin Call
País: USA
Estreno en USA: 21/10/2011
Estreno en España: 21/10/2011
Productora: Before the Door, Lionsgate, Roadside Attractions
Director: J.C. Chandor
Guión: J.C. Chandor
Reparto: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore, Zachary Quinto, Stanley Tucci, Penn Badgley, Simon Baker, Mary McDonnell, Aasif Mandvi, Ashley Williams, Susan Blackwell, Maria Dizzia, Al Sapienza
Título original: Margin Call
País: USA
Estreno en USA: 21/10/2011
Estreno en España: 21/10/2011
Productora: Before the Door, Lionsgate, Roadside Attractions
Director: J.C. Chandor
Guión: J.C. Chandor
Reparto: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore, Zachary Quinto, Stanley Tucci, Penn Badgley, Simon Baker, Mary McDonnell, Aasif Mandvi, Ashley Williams, Susan Blackwell, Maria Dizzia, Al Sapienza
PREMIOS: 2011:Festival de Berlín: Sección oficial largometrajes; 2011:
Premios Gotham: Nominada a Mejor reparto


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